CONDUCTAS DE LOS PADRES QUE ENTORPECEN LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

La educación de los hijos es una tarea que no sólo realizan los padres, aunque la familia y los padres somos el principal motor en la educación de ellos. En numerosas ocasiones, la educación es llevada a cabo por algunos parientes, como los abuelos, y en todos los casos, en el ámbito educativo, es llevada a cabo por los docentes, desde que les apuntamos en educación infantil hasta el final de su aprendizaje.

Pero, hay conductas de los niños que los padres no saben manejar y que, sin querer, entorpecen la educación y el desarrollo de los niños. ¿Cuántas veces has pensado que habías hecho todo lo posible con esa conducta de tu hijo/a y que no la podías cambiar? ¿Y te has visto preguntándote por qué los niños no traen manual de instrucciones? Quizás, si este es tu caso, seguir leyendo este post te puede ayudar a tener algunas ideas.

El papel de los padres/madres en la educación de los hijos

Como decíamos en la introducción, la familia es el primer y más importante contexto social, cultural e interpersonal que tienen nuestros hij@s. Las relaciones familiares se pueden convertir en un factor de protección, si son positivas, mientras que si están deterioradas, pueden ser un factor de riesgo.

En ocasiones, los padres reaccionamos ante los niños de un modo que no es correcto y leemos su comportamiento según es nuestra propia interpretación de lo que está sucediendo, y de esta forma, los padres/madres, sin pretenderlo, estamos generando o manteniendo la mayoría de los comportamientos que presentan nuestros niños por nuestra información, creencias, profesiones, habilidades educativas, estado psicológico o tiempo que les podemos dedicar.

Comportamientos erróneos de los padres/madres

Los principales errores que cometemos los padres cuando educamos a los niñ@s son:

  • Pensar que los niñ@s han nacido así y que no podemos hacer nada por cambiar su conducta, sobre todo si su comportamiento es difícil. Asemejamos con facilidad a los niños con otros parientes (es como el abuelo) haciendo de su comportamiento algo inmodificable.

  • No prestamos atención a las conductas adecuadas de los niñ@s porque estamos a otros quehaceres y sólo reaccionamos cuando el menor expresa su rabia o pataleta, lo que conlleva a que se refuerce el mal comportamiento.

  • Criticamos a los niñ@s como personas y no lo hacemos con su comportamiento inadecuado, lo que les hace sentir que no van a poder modificar lo que hacen.

  • No dialogamos ni negociamos las responsabilidades de los niñ@s y les ponemos abundantes normas muy rígidas, lo que puede ocasionar que no sean capaces de seguirlas y se rebelen contra ellas provocando justo lo contrario de lo que pretendemos.

  • Hay ocasiones en que nos cuesta asimilar que nuestros niñ@s han tenido un comportamiento erróneo, y así justificamos y perdonamos todo lo que hacen, y esto tampoco les ayuda en su adecuado desarrollo porque creen que todo es válido.

Los padres/madres como educadores profesionales

Los padres/madres somos el modelo de comportamiento a imitar por nuestros hij@s, y por tanto, para educar y fomentar las relaciones parentales adecuadas, lo ideal es que nos convirtamos en educadores emocionales para que los niñ@s puedan reconocer, expresar y gestionar sus emociones.

Cómo lo podemos hacer:

  • Vamos a intentar crear una familia que ofrezca oportunidades para jugar, dialogar, equivocarse y experimentar.

  • Respondamos de forma positiva y constructiva a las interacciones con los hijos. De este modo, los padres facilitarán que sus hij@s generen la solución para sus problemas descomponiendo sus habilidades complejas en pasos más sencillos, como por ejemplo: “Pregunta”, “Di”, “Actúa”.

  • Utilicemos la disciplina asertiva para que sea más eficaz usando límites, responsabilidades, normas, reglas básicas, hacer peticiones, tiempo de reflexión (la silla de pensar), tiempo fuera e ignorar conductas.

  • Intentemos tener unas expectativas realistas sobre el comportamiento de los niñ@s. Distingamos qué es lo que debemos esperar evolutivamente en el desarrollo y qué se desvía de lo “normal”.

  • Cuidarnos nosotros primero para poder educarles a ellos después. La educación que ejercemos los padres sobre nuestros hijos está directamente influenciada por factores que inciden en nuestra autoestima, eficacia, y sensación de bienestar, y se conecta en las interacciones con nuestros hij@s.   Es importante que los padres/madres dediquen un tiempo a conversar, a explorar lo que les gusta como personas y seguir cultivándose independientemente de sus hijos. Y prevenir, mediante el uso de estrategias adecuadas, el afrontamiento del estrés, la ansiedad o la ira.

Y, de modo más general, debemos recordar que:

  • No hagamos del desacuerdo una lucha personal.
  • No critiquemos a nuestros hij@s.
  • Estemos preparados para responder más de una vez a la misma pregunta.
  • Brindemos alternativas diferentes para solucionar el problema.
  • Asumamos una actitud tranquilizadora ante situaciones estresantes.

Maria José Rebollo, psicóloga en Psikids.

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