Al comienzo de cada curso escolar, padres e hijos tienen diferentes expectativas sobre qué les deparará este año. Para los niños es una nueva oportunidad para regresar a sus clases favoritas, jugar en el patio y estar con sus amigos. Para la mayoría de los padres conseguir que sus hijos saquen adelante el curso, parece más complejo que el anterior.
Esta creciente exigencia, en ocasiones, pone de manifiesto dificultades de aprendizaje. Pero cuando hablamos de dificultades de aprendizaje ¿a qué nos referimos?
Tipos de dificultades en el aprendizaje
Las dificultades de aprendizaje se refieren a la inadecuada utilización de las aptitudes escolares, que se caracterizan por:
- Dificultades en la lectura de palabras, que incluye dificultades para comprender el significado de lo que se lee.
- Dificultades ortográficas, en las que incluimos sustituir letras, añadirlas u omitirlas.
- Dificultades en la expresión escrita como errores gramaticales o expresión no clara de las ideas.
- Dificultades en el razonamiento matemático como no saber aplicar conceptos, datos numéricos o problemas en el cálculo.
Además, tenemos como dificultad de aprendizaje específica la dislexia que consiste en problemas en el reconocimiento de las palabras, mal deletreo y capacidad ortográfica disminuida.
¿Cuáles son los precursores de las dificultades de aprendizaje?
Podemos encontrar como precursoras:
- Dificultades atencionales,
- Dificultades de concentración
y/o inadecuados hábitos de estudio que pueden agravarlas y hacer que la vida escolar de un niño sea una auténtica carrera de obstáculos.
El diagnóstico precoz es clave
Es fundamental que tengamos un diagnóstico lo más precoz posible de qué dificultades tienen nuestros hijos: lectura, escritura, cálculo y si está asociado a algún otro problema como dificultades atencionales.
Es clave ponernos en manos de especialistas que nos ayuden a nosotros y a nuestros hijos a solucionar de una forma global sus dificultades enseñándoles a aprender mediante técnicas adecuadas que les doten de estrategias para que el aprendizaje sea algo ameno, diferente y, realizable.
En este sentido los recursos que se han de trabajar no sólo se quedan en superar las dificultades que manifiestan los menores, si no que han de procurar consolidar sus fortalezas frente al aprendizaje, así como mejorar sus áreas más débiles.
Una vez que hallamos lo que sucede y tenemos más claro qué hacer, lo más importante es no perder la calma y considerar la dificultad como superable.
Mª José Rebollo Frías, psicóloga en Psikids
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