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Es muy frecuente escuchar a los padres muy preocupados porque sus hijos no comen verduras, esto es muy frecuente y normal. Usualmente eso produce angustia haciendo que busquemos todas las formas habidas y por haber para que las coman, cayendo sin querer en el chantaje, la manipulación e incluso la agresión, siendo estas conductas las que empiezan a promover una mala relación con la comida.

Os suena esto:

¿Si comes el brócoli te daré chocolate?“.

¿Si te comes la sopa te llevaré al parque?“.

Los niños buenos comen verduras o las verduras son muy buenas“.

¡No te levantas de la mesa si no terminas de comer!, esto con un tono alto y fuerte“.

Estas maneras no nos van a llevar a nada bueno, por una parte, es el niño el que terminará manipulándonos a nosotros, porque cuando quiera conseguir algo lo va hacer a través de la comida. Por otra parte, cuando le decimos al niño que él es bueno porque come verduras, ¿qué mensaje le estamos dando? ¿qué él es malo porque no las come?, ese es el mensaje interno con el que va a crecer. ¿Y quién va a querer comer nada si cuando se sientan en la mesa, no hacen más nada que recibir malos comentarios, tornándose desagradable el momento de la comida? Esto traerá rechazo incluso por el resto de los alimentos, ocasionando más estrés a los padres.

Lo primero que debemos hacer es dejar de angustiarnos, porque con esto no vamos a lograr que el niño coma verduras, el comerlas no lo hará más saludable, si por otra parte estamos promoviendo conexiones negativas con la alimentación afectando su salud mental.

La salud es integral: física, emocional, social y mental, por lo tanto forzar a nuestros hijos a comer no va a garantizar su salud.

Lo más importante para criar a los hijos sanos y seguros de sí mismo es construir una relación sana con la comida, cuando logramos esto, es muy probable que el niño logre comer las verduras.

El acto de comer no se trata solo de nutrirnos, va más allá. Es conexión, confianza, comodidad y bienestar… “es la forma más significativa en la que nuestro hijo se relacionará con nosotros, aprenderá y crecerá” .

Es importante tener presente que comer es algo que ocurre en un proceso gradual para los niños.

Cuando queremos ejercer control sobre la alimentación de nuestros hijos, estimulamos su rechazo hacia los mismos alimentos que queremos que coman. Simplemente no funciona.

A continuación, te daré unos tips que te ayudarán a que tu hijo coma verduras:

1. Guardar la calma, evitar tener el control sobre las comidas de nuestros hijos y confiar en sus ritmos de aprendizaje, es decir, dejar que ellos introduzcan las verduras en sus tiempos, a medida que ignoremos la situación más probabilidad habrá de que las coma.

2. Dejemos de pensar que nuestros hijos no son sanos porque no comen verduras, igualmente reciben nutrientes a partir de otros tipos de alimentos.

3. Fomentar un ambiente armonioso, de seguridad y confianza, en los momentos de las comidas centremos nuestra atención en ver qué alimentos le ofreceremos a nuestros hijos, cuándo y dónde, es decir, vamos a ocuparnos en el tipo de preparación o alimento que le vamos a dar, e intentar llevar un patrón en las horas de alimentación y cuidar el lugar donde vayamos a comer, pero no hagamos ningún comentario que tenga que ver con moralizar los alimentos ni al niño. Le vamos a seguir sirviendo las verduras, pero lo haremos desde la neutralidad, no le hablemos de alimentos “buenos” ni “malos”.

Para aprender a comer verduras o cualquier otro alimento, debemos ofrecerlas en diversas oportunidades. Al menos 10 veces un tipo de verdura. Por ejemplo, que le ofrezcamos el calabacín en diferentes preparaciones (gratinados, salteados, mezclados con otras verduras, etc). Es un trabajo de paciencia y es aquí donde debemos centrarnos, en buscar esas diferentes preparaciones, una vez servido, nos desentendemos y es nuestro hijo quien se encargará de explorar y decidir cuándo comerla.

Es normal que cuando le presentamos un alimento nuevo no lo coma, pero a medida que se lo vuelva a presentar se le irá haciendo más familiar y lo probará, es importante que nosotros como padres comamos lo mismo que ellos.

Otro punto importante, es ofrecerles verduras con preparaciones apetecibles. Si le ofrecemos unos brócolis al vapor o una ensalada con muy poco aderezo, es lógico que no querrán comerlas. Hay miles de formas de comer verduras y ensaladas.

5. Busquemos involucrar a nuestros hijos en las compras, preparación de alimentos y hacer armonioso los momentos de la comida, por ejemplo, hagan juegos de adivinanzas mientras comen. Esto distraerá la tensión de todos hacia la conducta del niño en el momento de comer.

¡Si necesitas apoyo para mejorar la ingesta de tu hijo, no dudes en contactarnos!

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