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Con la vuelta al cole, y más en estos tiempos tan difíciles que estamos viviendo con la pandemia, muchos son los pensamientos que rondan por las cabezas de los más pequeños. ¿Será muy difícil este curso? ¿Aguantaré tantas horas con la mascarilla puesta? ¿En qué sitio me tocará? ¿Tendré nuevos compañeros? ¿Mis profesores serán los de siempre?

Es por ello muy interesante que en este post, tratemos el tema de las autoinstrucciones, son aquellas autoverbalizaciones que utilizamos para autodirigirnos en situaciones que nos resultan amenazantes. Fue en 1969, cuando Meichenbaum las diseñó.

QUÉ SON LAS AUTOINSTRUCCIONES

Las autoinstrucciones sirven para cambiar nuestro diálogo interno (a uno más adaptativo) y así facilitar el afrontamiento antes, durante y después de un acontecimiento.

Me llamó mucho la atención, un caso, en el que un chico que iba a empezar en un cole nuevo y sus autoverbalizaciones eran del tipo: “Relájate, pareces tonto”. Le pregunté si él pensaba que así iba a conseguir relajarse, en un primer momento me dijo que sí y acto seguido le dije en voz alta lo que él se decía en voz baja “Relájate, pareces tonto”. Se quedó sorprendido con el tipo de mensajes tan negativos que se estaba dando a sí mismo. A partir de ahí, comenzamos a practicar otro tipo de autoinstrucciones: “Es normal estar nervioso, es un cole nuevo, pero eso me hace tener muchas oportunidades” “Voy a conocer a gente nueva, como he hecho en otras situaciones pasadas y me ha ido muy bien”.

A medida que íbamos entrenando, el autocontrol iba ganando terreno a la sensación de abatimiento.

También encontramos el caso de otra chica que, a medida que iba realizando diferentes tareas escolares que le suponían una dificultad, se decía a sí misma “no sé hacerlo”, “no puedo hacerlo” y por ello destinaba gran parte del tiempo de estudio a competir contra ella misma. Si la tarea ya era lo suficiente difícil para ella ¿Por qué se lo ponía más difícil?

El caso es que a medida que fuimos reajustando las autoverbalizaciones a su situación.

Los ejercicios le parecían difíciles, pero los hacía sin problema: “Bien, he conseguido que me diera el resultado correcto” “En este estoy tardando más, pero requiere más concentración, así que seguiré el tiempo que haga falta porque voy por buen camino”. Sus calificaciones académicas aumentaron y con ello su autoestima.

CÓMO SE ENTRENAN LAS AUTOINSTRUCCIONES

Lector, te invito a realizar un ejercicio:

Piensa en alguna situación que has considerado aversiva y di en alto las autoverbalizaciones que utilizaste para afrontar ese episodio. O si ahora, estás realizando cualquier actividad que te resulte complicada ¿Cómo te estás hablando?

Muchas veces no somos conscientes de nuestras verbalizaciones internas y del poder que tienen en nuestro autocontrol e incluso en nuestro proceso de aprendizaje.

Lo primero que tenemos que hacer antes de empezar a entrenar las autoinstrucciones es el ejercicio de la autoobservación ¿Cómo nos hablamos cuando estamos haciendo una actividad concreta? ¿Cómo afrontamos dicha actividad? Si no sabemos qué diálogo interno tenemos, no sabemos qué autoinstrucciones nos están funcionando y tampoco sabremos las que no nos están siendo beneficiosas.

Tras realizar este ejercicio, seremos mucho más conscientes de si estamos mermando o no nuestra autoestima, si estamos focalizando nuestra atención en unos aspectos concretos olvidando otros, si nuestro proceso de aprendizaje se está viendo afectado o si la situación nos puede en vez de poder nosotros a la situación.

LOS 5 PASOS DEL ENTRENAMIENTO EN AUTOINSTRUCCIONES

Una vez realizado el nivel previo al entrenamiento, vamos a ver los cinco pasos por los que está compuesto el Entrenamiento en Autoinstrucciones. Lo veremos a través de un caso de un chico que se está preparando para presentarse a una competición deportiva:

Paso 1. Modelado Cognitivo: El modelo (persona que orienta al individuo para modificar sus verbalizaciones) dice en voz alta la nueva autoinstrucción a la vez que se enfrenta a la situación. El observador (en este caso la persona que está aprendiendo las autoinstrucciones) sólo analiza la actuación del modelo.

Por ejemplo: el modelo se coloca delante de la puerta que representa el momento en el que el chico saldrá al campo en la competición y dice en voz alta: “Calma, has entrenado mucho para este momento, lo sabes hacer”. El observador, examina la situación y el modelo abre la puerta representado la salida al campo.

Paso 2. Modelado Cognitivo Participante: El modelo únicamente, en voz alta, dice las verbalizaciones y el individuo sólo realiza la acción.

Ejemplo: Mientras el chico está en frente de la puerta, el modelo dice en voz alta: “Calma, has entrenado mucho para este momento, lo sabes hacer”.

Paso 3. Autoinstrucciones en voz alta: En este paso, el modelo únicamente acompaña, mediante el reforzamiento al sujeto. La persona que está realizando el entrenamiento, debe enfrentarse a la situación y verbalizar las instrucciones en alto.

Ejemplo: El chico se coloca delante de la puerta, que representa el momento en el que saldrá al campo en la competición y dice en voz alta: “Calma, has entrenado mucho para este momento, lo sabes hacer”. El modelo, es ahora, quien observa y examina la situación, puede recordar las instrucciones o reforzar, pero no juega un papel en este paso.

Paso 4. Autoinstrucciones en voz baja: El chico afronta la situación pero dándose las instrucciones en voz baja.

Paso 5. Autoinstrucciones encubiertas: Finalmente, el chico realiza el ejercicio pero dándose autoinstrucciones de forma interna.

TIPOS DE AUTOINSTRUCCIONES

Para realizar los pasos anteriormente descritos, contamos con diferentes tipos de autoinstrucciones:

  • Autoafirmaciones: Defender con seguridad que podemos conseguir nuestro objetivo.
  • Autointerrogaciones: Preguntar qué puede suceder en una determinada situación, buscar posibles alternativas, encontrar el sentido de la situación. Nos aleja de los bucles de pensamiento, ya que estamos constantemente reformulando la situación y actuando de diferentes modos desde la creatividad.
  • Análisis de la tarea: Dar orden a los pasos que se han de seguir para poder afrontar situaciones que nos resultan amenazantes.
  • Autocomprobaciones: Analizar si hay algo en lo que podamos mejorar y así enfrentarnos al problema con mayor seguridad.
  • Autorefuerzo: Reconocer nuestros logros y proporcionarnos una felicitación. Así, la próxima vez que nos expongamos a algo parecido, nos acordaremos que fuimos capaces y lo superamos con éxito. Además, también las podemos utilizar si no obtenemos lo que queremos a largo plazo para mantener la motivación hacia la tarea.

EFECTOS DE LAS AUTOINSTRUCCIONES

La finalidad de las autoinstrucciones es favorecer a:

  • Conseguir una correcta autorregulación de nuestro comportamiento.
  • Aumentar la autoconfianza.
  • Disminuir sentimientos negativos.

¡Seamos modelos para los más pequeños!

¡Empecemos a hablar con nosotros mismos de una manera adaptativa para así afrontar las situaciones y vivirlas de manera agradable!

Supongo que es tentador tratar todo como si fuera un clavo, si la única herramienta que tienes es un martillo”. (Abraham Maslow)

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