• Los padres deben preocuparse cuando la intensidad del miedo es desproporcionada o perdura demasiado.
  • Las nuevas tecnologías permiten tratar los miedos mediante exposición con Realidad Virtual. Combinadas con técnicas del manejo de la ansiedad, son el tratamiento más eficaz.

El miedo es una emoción evolutivamente sana que aparece en la infancia

El miedo es una emoción común en niños y adultos. Es normal e incluso positivo, ya que tiene la función de protegernos. Cuando los niños no han aprendido qué cosas son peligrosas y cuáles no, aparecen determinadas conductas con el objetivo de evitar peligros, que son evolutivamente normales. Los miedos evolutivos tienen esa función. De esta manera, hay temores comunes en casi todos los niños, propios de cada etapa evolutiva, los cuales se superarán con un poco de ayuda o de forma casi espontánea. Debemos preocuparnos si los miedos perduran demasiado o provocan un estado de ansiedad desproporcionado.

En el tratamiento de los miedos excesivos o fobias, el primer paso es el entrenamiento en técnicas de manejo de emociones, en especial en manejo de la ansiedad, seguido de técnicas de afrontamiento. En este sentido, las nuevas tecnologías nos permiten actualmente trabajar la exposición a los estímulos temidos mediante la realidad virtual. De esta manera los niños (también los adultos) se pueden enfrentar a sus miedos de manera controlada y así reducir la intensidad del miedo que padecen.

Un miedo para cada edad de los niños

Los miedos de los niños son evolutivos, es decir, van cambiando según la edad del niño, aparecen y desaparecen, cambian a medida que el niño va creciendo y es capaz de superarlos cuando reconoce poco a poco la realidad.

  • De una forma general, los primeros miedos suelen aparecer en edades comprendidas entre los 2 y los 3 años. A esta edad es frecuente el miedo a los ruidos fuertes, a los extraños, o a las alturas.
  • De los 3 a los 6 años, cuando el niño aún no entiende el mundo que le rodea y no es capaz de separar lo real de lo imaginario, aparece el miedo a los disfraces, los monstruos, siendo especialmente común el miedo a la oscuridad en esta etapa.
  • A partir de esta edad son más frecuentes los miedos al médico, al daño, los accidentes, etc.
  • Posteriormente, en la etapa de la pre-adolescencia, aparece el miedo al rechazo, a no ser aceptado socialmente.

Todos ellos son miedos que tienen un sentido en función de la etapa evolutiva y no deben preocupar a los padres. En estos casos, la mejor manera de actuar es normalizar la situación y ayudarles a afrontarlos, primero con ayuda y progresivamente solos.

¿Cuándo hay que preocuparse?

El papel de los padres es fundamental a la hora de evitar que los miedos se prolonguen en el tiempo y provoquen en los niños mayor sufrimiento. Por ello, es fundamental detectarlos y ayudarles a enfrentarse a ellos en lugar de evitarlos. Con la evitación, los temores se hacen más grandes, por ello no se debe caer en la sobreprotección.

Si en algún caso los padres observan que los miedos continúan presentes más allá de la etapa evolutiva habitual, o provocan una reacción de ansiedad desproporcionada o excesiva, conviene prestar atención a los síntomas y si es necesario, consultar con un especialista como PsiKids.

 

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