En las últimas semanas, en el grupo de Habilidades Sociales en Psikids Pozuelo hemos trabajado en el entrenamiento de  habilidades de regulación emocional, esto es, dar una respuesta apropiada a las emociones que experimentamos en cada situación. Se trata de un equilibrio entre represión y descontrol. La regulación emocional incluye la tolerancia a la frustración, el manejo de la ira, la capacidad para retrasar la gratificación, las habilidades de afrontamiento ante situaciones de riesgo o el desarrollo de empatía, entre otras capacidades.

Hemos hecho especial hincapié en la tolerancia a la frustración: una vivencia emocional que se presenta cuando un deseo, un proyecto, una ilusión o una necesidad no se llega a satisfacer o a cumplir.

Hablamos de baja tolerancia cuando el niño no soporta que sus deseos no sean satisfechos inmediatamente, situaciones como: que otro niño no juegue con él, que su madre no le compre unas lo que quiere, o que se le haya caído el helado y no le quieran comprar otro, que no le dejen jugar con los video juegos…en consecuencia reacciona con ira, agresividad o retraimiento.

Se aprende a tolerar la frustración desde pequeños

A medida que crecen, los niños y adolescentes deben aprender estrategias para manejar las dificultades y obstáculos que se le presentan; por ejemplo, ser capaz de esperar cuando se le requiera,  o de sobreponerse cuando algo no sale como esperaba. Resulta fundamental ayudarle a comprender, además, que ciertas cosas están fuera de su alcance.

La habilidad para tolerar la frustración tiene implicaciones importantes en el aprendizaje. De la misma manera que les motivamos y enseñamos estrategias para alcanzar sus metas, es importante dotarles también de la capacidad de aceptar el fracaso. Aprender a tolerar la frustración desde pequeños permite que los niños puedan enfrentarse de forma positiva a las distintas situaciones que se les presentarán en la adolescencia y en la vida adulta.

¿Qué significa tolerar la frustración?

Tolerar la frustración implica:

 

  1. Ser capaz de afrontar los problemas y limitaciones. Buscar soluciones alternativas a las utilizadas previamente. Para ello, se les enseña a identificar el sentimiento de frustración cuando aparezca.

 

  1. Saber identificar, comprender y regular las emociones que experimentamos a causa de la frustración (enfado, tristeza, decepción, ira…). Todos nos enfrentamos a las situaciones adversas de una forma más positiva si estamos relajados. Por ello les enseñamos a aumentar su tolerancia a la frustración a través de la relajación del cuerpo.

 

3. También es importante enseñarles cuándo deben pedir ayuda, enseñando a intentar encontrar una solución primero. Si se sienten frustrados al realizar

Educación Emocional
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