Mi hijo no mastica bien, sólo quiere purés y apenas come sólido. Además le hemos llevado al ortodoncista porque sus dientes se están desplazando…  ¿qué podemos hacer?

Si percibimos diferencias en la fisiología o anatomía de las mejillas, lengua, labios, paladar o mandíbula de nuestros hijos puede ser debido a un desarrollo diferente en cuanto a la dentición, salud, habla y deglución.

deglución atipicaLos trastornos en la deglución, respiración y masticación interfieren, en la mayoría de las ocasiones, con el tratamiento ortodóncico. El logopeda especialista en terapia miofuncional es el encargado, en colaboración con el médico ortodoncista, de reeducar las alteraciones funcionales y los malos hábitos que presentan los pacientes que están dificultando la dinámica de la aparatología ortodóncica.

 

¿Qué es la deglución atípica?

Es una forma distinta de deglutir o comer (muy similar a la forma de deglución de un bebé). Puede ser debida a diferentes alteraciones anatómicas y se da tanto en niños como en adultos. Se fundamenta en la postura y el inadecuado uso de la lengua durante la deglución y se define como la presión lateral o anterior de la lengua contra las arcadas dentarías durante el proceso de masticación.

Existen diferentes causas y tratamientos para tratar la deglución atípica de los que hablaremos a continuación.

  • Causas orgánicas: En este caso se pueden destacar las alteraciones de la mordida, la ausencia de dientes, la hipertrofia de las adenoides, la hipertrofia amigdalar, la ausencia de movilidad en la lengua o anquiloglosia, los trastornos de los maxilares o, simplemente, tener un frenillo lingual muy corto que te produzca una reducida movilidad lingual. El caso más común es la incorrecta colocación de las piezas dentarías, en cuyo caso el tratamiento necesario sería la ortodoncia.

imagesÉsta se ocupa del crecimiento las estructuras craneofaciales y del tratamiento de las posibles desviaciones que se salen de la norma. Así, se persigue colocar las piezas dentarías de manera que estén alineadas, buscando tanto la estética en la boca de nuestros hijos como la salud de aparato bucodental.

 

 

  • Causas funcionales. En este caso se pueden destacar factores emocionales, un patrón respiratorio incorrecto (respirar por la boca), comerse las uñas, succionar los dedos, labio u objetos, tener una alimentación blanda y utilizar chupete más allá de los 18 meses. En este caso sería necesario llevar a cabo una terapia miofuncional.

¿En qué consiste la terapia miofuncional? 

Se encarga de prevenir, valorar, diagnosticar y corregir las disyunciones orofaciales que pueden interferir, tanto en la producción de habla, como en la estructura de los dientes y las relaciones maxilares. Los logopedas son los encargados de la intervención, por lo que los objetivos a deben llevarse a cabo son los siguientes:

  • Explorar y valorar las alteraciones que pueden aparecer, tanto en la musculatura oro facial como en las funciones básicas, como la respiración, masticación y deglución.
  • Realizar un diagnóstico miofuncional, definiendo las alteraciones estructurales y funcionales que se observen.
  • Diseñar un plan de intervención individualizado, que consistirá en ejercicios, supresión de malos hábitos y toma de conciencia de los nuevos patrones adquiridos.
  • Coordinar la intervención funcional con la intervención que realiza el ortodoncista. No tendría sentido, en los casos de pacientes con deglución atípica, llevar a cabo sólo una de las intervenciones mencionadas. Si no corregimos hábitos incorrectos e incorporamos nuevos patrones en el momento en el que el ortodoncista decida retirar la ortodoncia de la boca de nuestro hijo, las piezas dentarías volverán a su lugar inicial.

¿Cuál es el tratamiento?

 El tratamiento tiene cuatro etapas básicas:

  • Ejercicios musculares que eduquen la movilidad y el tono en los órganos fonoarticulatorios.

            Aquí juegan un papel muy importante las praxias lineales y faciales.

  • Entrenar la posición en reposo de la lengua y los labios.

Debemos afianzar la colocación y posición, de forma relajada, de la lengua y labios.

  • Entrenar nuevos patrones de fonación, respiración, masticación y deglución.

Realizar una respiración relajada, hinchando el abdomen y utilizando el diafragma, inspirando y espirando por la nariz. Controlar la masticación con la boca cerrada, podemos introducir el alimento y colocar un depresión en los labios para mantener la presión de que este no se caiga.

  • Mantener los nuevos patrones que has aprendido.

            Siempre debemos repasar y repetir los ejercicios para afianzarlos.

Debemos valorar la importancia de un buen diagnóstico y tratamiento junto al logopeda y ortodoncista. Llevando ambos puntos a cabo y de forma correcta los pacientes, que padezcan este trastorno, mejorarán y podrán afianzar hábitos para prevenir una posible recaída.

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