Los padres de niños, la mayoría adoptados en países del este de Europa, con un diagnóstico de Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF), suelen acudir a la clínica con una larga historia de consultas médicas y diversos diagnósticos hasta encontrar la entidad clínica que explica las dificultades que presenta su hijo/a. Entre estas patologías erróneamente diagnosticadas, se encuentra el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Este diagnóstico fallido asignado a niños que realmente presentan un TEAF, además resulta contraproducente desde el punto de vista farmacológico, ya que no suelen mostrar una buena respuesta a los psicoestimulantes. Pero ¿por qué aparecen estas dificultades diagnósticos?.

Estas claves pueden ayudar a comprender las similitudes y diferencias entre el TEAF y TDAH:

  • Los trastornos del espectro alcohólico fetal (TEAF) son un grupo de afecciones que pueden presentarse en una persona cuya madre bebió alcohol durante el embarazo. En el caso del TDAH no aparece este elemento teratógeno durante el periodo de gestación como factor etiológico.
  • En las pruebas neuropsicológicas se observa que el TEAF podría relacionarse de forma significativa con un déficit específico en la codificación de la información. Sin embargo, el TDAH estaría asociado con mayores dificultades de retención.
  • Los problemas orgánicos y el fenotipo peculiar con anormalidades faciales es característico del TEAF.
  • En el caso del TDAH, es más frecuente que las familias hayan alcanzado antes un diagnóstico formal que les permita comenzar una intervención. En el caso de las familias con un hijo con TEAF, suelen presentar unos tiempos mayores hasta alcanzar un diagnóstico y por tanto la intervención adecuada.
  • Los criterios diagnósticos del TDAH están recogidos en los principales manuales diagnósticos utilizados a nivel mundial (CIE y DSM). El diagnóstico de TEAF no está contemplado en dichos manuales. Sin embargo, si existen criterios diagnóstico clínicos validados y sustentados por la literatura científica. Se suelen emplear los criterios diagnósticos del FASD-HOYME, 2016.
  • La evaluación clínica del TEAF incluye una evaluación somatométrica y una evaluación morfológica, lo cual no se da en el caso de la evaluación clínica del TDAH.
  • La hiperactividad, déficit atencional e impulsividad es característico en ambas alteraciones, siendo fundamental la valoración cualitativa para diferencias aspectos como la rigidez e inflexibilidad en el patrón conductual, más característico en los niños con TEAF.

Por tanto, resulta fundamental encontrar un equipo especializado, no solo que pueda realizar el correcto diagnóstico del TEAF sino, realizar un adecuado diagnóstico diferencial, descartando otras patologías.

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