Por el Dr. Javier Quintero. Director Médico de Psikids.

Parar el Acoso Escolar es responsabilidad de todos.

Cuando se habla de acoso en las aulas, no se hace referencia a un problema puntual por desavenencias entre compañeros, sino a las acciones reiteradas y sistemáticas que buscan menoscabar al otro mediante comportamientos inapropiados.

Estas conductas de violencia, no solo son físicas, sino también psicológicas y pueden ser activas, como insultos, o pasivas, como el aislamiento.  Las aulas deben ser espacios seguros, donde nuestro hijos deben ir a aprender y disfrutar con los amigos, y nunca a temer ser agredidos.

El problema de violencia en las aulas es un problema de todos y un problema en el que se debe exigir a la sociedad una actitud nada transigente. Muchos pensaran que a sus hijos no les afecta, pero no es así. Es posible que no se sientan agredidos, o que desde luego no agredan a otros, pero si hay un caso de acoso en su entorno serán testigos y su actitud será crucial para la evolución del acoso. Podrán elegir entre consentir y no hacer nada, por miedo a que la violencia se torne hacia ellos o simplemente “por no meterse en líos”, o podrán elegir dar un paso al frente y no tolerar que esa dinámica continúe, ayudando así a erradicar el problema.

Debemos educar a nuestros hijos en la empatía, en ponerse siempre en el lugar de la victima. Ser testigo de violencia en las aulas y no hacer nada, también puede tener sus consecuencias. La violencia se aprende y la tolerancia a la violencia se modela con la experiencia en las etapas iniciales del desarrollo.

Una de las limitaciones para erradicar el problema se sitúa en la tendencia natural en buscar los responsables de los problemas y, por ende las soluciones, fuera de nosotros. En este caso, sin duda, las escuelas y también la administración tienen muchas papeletas de llevarse la responsabilidad de lo que “tendrían que hacer”.

Nuestra reflexión es mas próxima; ¿Qué se puede hacer en el seno de las familias? La respuesta es mucho, aunque sean variaciones de la conjugación del verbo educar. Lo primero, como decíamos antes, sería educar a nuestros hijos en la empatía, a ponernos en el lugar del más vulnerable, en el que puede ser objeto de cualquier tipo de violencia en el colegio. Por supuesto la física, pero también la psicológica, menos visible, pero mas devastadora, parando en seco cualquier comentario que desvalorice al otro, lo critique, amenace o tienda a aislarlo del resto.

frase 2

Otra clave está en dar ejemplo.  Si nuestros hijos nos ven criticar, ¿Cómo no van a criticar ellos?, o cuando una madre o un padre interfiere en las relaciones de sus hijos mas pequeños, condicionando con quien no ha de ir por el hecho de ser diferente o percibirlo como distinto, puede estar inculcando una silente discriminación, que a futuro será el germen de algo mas complejo.

Javier Quintero en Canarias7: El TDAH es un factor de riesgo evolutivo.
El acoso escolar

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