La edad escolar comprendida entre los 6 y los 13 años es una etapa muy importante para el desarrollo físico, cognitivo y social de nuestros hijos e hijas. Tenemos que que tener en cuenta que la ingesta o conducta alimentaria, es en muchas ocasiones la única expresión de un malestar emocional subyacente a un posible conflicto psicológico. La alimentación y el cuerpo en este momento y a lo largo de nuestro desarrollo, es uno de los vehículos con el que expresar las dificultades de un mundo que el niño/a empieza a experimentar y que en estas edades puede experimentarse como dificultoso y lleno de retos.

Desde que el niño o niña nace los progenitores focalizan toda su atención en su crecimiento y desarrollo, atendiendo especialmente a sus necesidades básicas como son la alimentación y su buen crecimiento.

La alimentación por lo tanto, es el acto de relación necesario para generar un vínculo fuerte y sano entre niño/a y progenitor ya, incluso, desde las primeras horas de vida.

Trastornos de conducta alimentaria

Sabemos que ya desde la primera infancia puede empezar a manifestarse los llamados trastornos de conducta alimentaria. Citando la magnifica clasificación de la Dra. Irene Chatoor, profesora de Pediatría y Psiquiatría de la Universidad de Washington y experta referente en el diagnostico y tratamiento de los trastornos de alimentación en la infancia, podríamos hablar entre los 6 y 13 años de:

  • ingesta selectiva de alimentos
  • comedores selectivos
  • fobia específica a la comida
  • o el reciente trastorno evitativo/ restrictivo de la ingesta, entre otros.

Los trastornos de la conducta alimentaria tienen una escasa frecuencia por debajo de los 13 años de edad, encontrándonos más proporción en niñas prepuberales, siendo la proporción de 1 (varones) frente a 4 (mujeres).

A diferencia de otros trastornos mentales en la infancia, la evaluación de un trastorno de la conducta alimentaria en edad prepuberal deberá constar de una evaluación psicológica del menor y la familia, también acompañado de una evaluación nutricional, examen médico y exploraciones complementarias.

Se recomienda siempre que la evaluación sea realizada por un equipo multidisciplinar (médico psiquiatra, psicología clínica, médico pediatra) con la finalidad de aumentar la eficacia y eficiencia de dicha evaluación, en un momento evolutivo tan crítico y sensible.

¿Como progenitores, qué debemos hacer si observamos que nuestro hijo o hija empieza a tener dificultades para comer, aversión o miedo a algunos alimentos, tensión y malestar en torno a las comidas…?

En primer lugar, podremos acudir a nuestro centro de salud de referencia para que, desde la consulta de pediatría, pueda realizarse una primera exploración y evaluación. En caso de requerirlo, se deberá realizar la derivación del/la menor a una unidad especializada o de referencia en trastornos de alimentación para que se realice una evaluación/ exploración más completa de sus dificultades.

centro de psicologia infantil en pozuelo

En resumen, cuando hablamos de trastornos de alimentación en edad escolar, nos referimos a cuadros clínicos con gran variabilidad, que tienen en común las dificultades para poder alimentarse de forma correcta, con las consecuencias que ello pueda tener para su desarrollo físico, psicológico y social.

Es por ello que la atención especializada y multiprofesional, con la colaboración de la familia, será clave en la prevención y cronificación de este tipo de trastornos.

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