Todo apunta a pensar que no es así. Se ha llegado a considerar que en la sociedad actual la insatisfacción corporal es una condición común.

Sabemos que la preferencia por lo atractivo es universal y que el “arreglo” del cuerpo para realzar nuestro aspecto (con ropa, cosméticos, peinados, joyas, arte corporal, etc) nos aporta orgullo por nuestra imagen y esto es común a todas las culturas y edades.

Querer ser atractivo tiene sentido ya que serlo confiere numerosas ventajas evolutivas y sociales. Existe evidencia de que a los niños, adolescente y adultos atractivos se les trata de manera más favorable, sin embargo, en la que medida en que los mensajes culturales sobre el atractivo físico se interiorizan y se idealizan pueden afectar de forma adversa a la evaluación de nuestro aspecto físico y a la satisfacción que nos produce.

La adolescencia es una etapa especialmente vulnerable para experimentar insatisfacción con el cuerpo, ya que es un momento en el ciclo vital caracterizado por cambios fisiológicos, emocionales, cognitivos y, sobre todo, sociales que contribuyen a que se incremente la preocupación por la apariencia física. En este momento se ponen en marcha esos mensajes culturales recibidos durante el desarrollo y evidentes en nuestra sociedad y se convierten en el ideal personal.

La insatisfacción corporal entendida como: la imagen negativa que tenemos en nuestra mente sobre el tamaño y forma del nuestro cuerpo y los sentimientos de rechazo y desagrado consecuentes hacia el cuerpo, puede tener efectos muy adversos sobre la salud física y psicológica de los adolescentes.

La forma en que una persona se siente con respecto a su cuerpo puede repercutir sobre la forma en que se siente con respecto a sí mismo y viceversa, esto es clave en la adolescencia, donde la identidad aún no está consolidada y la autoestima puede resentirse por la forma física.

La presión social hacia la delgadez a la que los adolescentes, en especial las adolescentes, se ven sometidas hace que este grupo de riesgo sobrevalore sus dimensiones corporales, se sienta insatisfecho con su cuerpo, desee perder peso y, como consecuencia, decida someterse a una dieta restrictiva con el objetivo de reducir su peso y volumen corporal, aun cuando no hay índices de sobrepeso.

Las dietas de adelgazamiento son unas de las prácticas más extendidas entre la población adolescente, pero hay un elevado número de chicos y chicas que recurren a conductas desadaptativas, tales como vómitos autoinducidos, uso indebido de laxantes o diuréticos, ejercicio intenso, etc. como métodos alternativos para la pérdida de peso y esto es preocupante.

Dado que la gran mayoría de los problemas alimentarios ocurren durante la adolescencia y sobre todo entre las chicas, como adultos responsables de su desarrollo tenemos que estar muy atentos a este aspecto y contribuir a promover en ellos y ellas el correcto reconocimiento, valoración y aceptación de la propia imagen corporal y, de esta forma, contribuir a evitar conductas como realizar dietas cuando realmente no es necesario que pueden llegar a poner en riesgo la salud.

En Psikids  disponemos de profesionales expertos en el diagnóstico y tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). En este tipo de trastornos el tratamiento resulta más eficaz en las primeras  fases del desarrollo de los mismos. Por esa razón es importante acudir a un profesional ante las primeras sospechas.

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La medicación en niños con TDAH podrá ser uno de los pilares del tratamiento, pero no el único.

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