Podemos pensar que ser perfeccionista nos va a ayudar a conseguir más cosas o a ser más exitosos, pero el exceso de perfeccionismo puede provocar consecuencias negativas, por ejemplo: no disfrutar de los logros ni de los procesos o sentimiento de frustración porque es muy difícil alcanzar la perfección en todo.

Hay niños/as que tienden al perfeccionismo, bien por autoexigencias o por exigencias del entorno. Como padres tenemos que intentar reducir el perfeccionismo extremo.

Aquí os dejamos algunos tips para detectar si vuestro hijo/a es perfeccionista y para poder ayudarle a disminuir el malestar.

¿Cómo son los niños perfeccionistas?

  • Les lleva mucho tiempo realizar una tarea poniendo muchos detalles y repitiéndola varias veces.
  • Sienten mucha frustración cuando no dominan algo y tienen rabietas si no les ha salido bien.
  • Tienden a evitar hacer aquello que creen que no van a saber hacer.
  • Hacen las cosas muy bien, pero a costa de mucho sacrificio.
  • Siempre creen que podrían haberlo hecho mejor.
  • Son muy exigentes y críticos con ellos mismos.

¿Cómo podemos ayudarles?

  1. Dar ejemplo como adultos

Si algo no nos ha salido bien es importante verbalizar que vale más el esfuerzo que el resultado. Es muy útil que los propios padres cuenten anécdotas o ejemplos de cómo aprendieron ellos mismos de sus errores.

  1. No exigirles demasiado

Los niños perfeccionistas se marcan unas expectativas muy altas. Podemos animarles a mejorar los resultados, siempre explicando que no les valoramos por sus resultados, sino por sus esfuerzos. Es muy importante tener expectativas ajustadas a las características de cada niño.

  1. Aprender del fracaso

Crear oportunidades, por ejemplo a través del juego, en las que puedan ganar o perder. Enseñarles a disfrutar del proceso y no solo realizar las actividades con el objetivo del resultado, es algo primordial.

Por ejemplo, cuando un niño/a perfeccionista hace un dibujo lo hace con el único objetivo de que el dibujo guste al resto, evitar valorar el resultado y centrarnos en si ha disfrutado del proceso, hará que vaya interiorizando que, como padres no valoramos solo los resultados.

No manejar a tiempo el perfeccionismo de los niños puede tener consecuencias a largo plazo como:

  • Sentimiento de ineficacia
  • Sensación de fracaso
  • Abandono
  • Autoestima baja

Es importante como padres poder observar a nuestros hijos/as y darles ejemplo. Para los más pequeños los adultos somos el ejemplo a seguir. Cuidar los mensajes que transmitimos de forma directa hacia sus tareas, como con nuestros propios errores, marcarán la diferencia entre la percepción de un error como aprendizaje o como fracaso.

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