¿Estamos fomentando el sobrepeso en los niños?

  • El sobrepeso y la obesidad infantil son un problema en aumento: se estima que lo padecen entre el 15 y el 20% de los menores en nuestro país.
  • Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer enfermedades físicas y psicológicas.
  • Educar a los niños en una conducta alimentaria adecuada es clave para prevenir el sobrepeso y la obesidad.

Debemos fomentar en los menores una conducta alimentaria saludable

Cuando hablamos de alimentación hablamos de una conducta, y como la mayor parte de los comportamientos, es algo que los niños deben aprender.

Además de aportar energía al organismo, la alimentación produce sensaciones placenteras y reforzadoras. Esta conducta en respuesta a estímulos considerados gratificantes y estados emocionales positivos (p. ej.: chocolate que produce sensación de placer) se encuentran bajo el control del sistema hedónico o sistema de recompensa cerebral. Por ello, algunos alimentos conllevan un comportamiento dirigido al sobreconsumo.

El acceso de los menores a las opciones menos saludables es tremendamente sencillo. Vivimos en un entorno rebosante de estímulos alimentarios que nos incentiva a comer más productos, en más cantidad, y de peor calidad. Este entorno por tanto, estimula hábitos y comportamientos que conducen al exceso de peso. Por ese motivo es esencial educar a los niños en buenos hábitos alimentarios.

¿Cómo podemos hacer que nuestros hijos coman más sano?

La conducta alimentaria es un aprendizaje. En los primeros años de vida, los niños empiezan a percibir los sabores y las texturas nuevas. Algunas de ellas les gustarán más y otras les costarán más tiempo. Es nuestra labor enseñarles a que se acostumbren a los alimentos más saludables. Para ello, debemos tener en cuenta que:

  • Debemos evitar caer en las opciones rápidas y fáciles, ya que desde el punto de vista nutricional no suelen ser las mejores elecciones. Para ello la anticipación es fundamental (p.ej: si hacemos la compra de forma planificada, será menos probable que acabemos comprándoles un bollo en el último momento).
  • La disponibilidad determina nuestras elecciones: la proporción de alimentos saludables que tengamos en casa determinará la elección de los niños (p.ej: es más fácil que los niños elijan merendar fruta si tenemos un frutero a la vista con fruta variada, que si tenemos la despensa llena de productos ultraprocesados y/o azucarados).
  • Los padres debemos ser modelos de conducta (también alimentaria): los niños aprenden muchas conductas por observación. Por ello es fundamental predicar con el ejemplo y que nos vean haciendo elecciones saludables. Aunque a priori haya alimentos que no les llamen a atención, si los niños observan que sus padres disfrutan con esos alimentos, acabarán probándolos.

Entonces, ¿debemos prohibir a nuestros hijos comer determinados alimentos?

Debemos hacer que la alimentación de nuestros hijos sea una conducta más racional, esto es, más planificada y en función de las necesidades de cada niño y cada situación. Es decir, debemos enseñarles a comer “con cabeza”. Por tanto, debemos plantearnos la necesidad más que la apetencia, es decir, la necesidad del aporte de nutrientes que los menores necesitan en cada comida. Es una cuestión de planificación y de prioridades y como mencionaba anteriormente, la conducta alimentaria es un aprendizaje.

Con todo, una conducta alimentaria adecuada no implica la prohibición absoluta ni es un impedimento para que los niños disfruten de determinados sabores. Si lo pensamos bien, en la vida de los niños hay multitud de ocasiones (fiestas, cumpleaños, etc.) y de motivos para hacer excepciones. Se trata de que esos alimentos no constituyan una parte importante de su alimentación.

¿Qué relación hay entre el sobrepeso en los menores y los problemas emocionales?

Cuando permitimos o no ponemos remedio al sobrepeso y obesidad en nuestros hijos estamos claramente sometiendo a los menores a un problema de salud física, pero también aumenta el riesgo de que padezcan problemas emocionales. Entre los niños con sobrepeso son muy frecuentes los problemas de autoestima, lo cual puede desembocar en problemas de relación con sus iguales, ansiedad y depresión, entre otros.

En la adolescencia, las consecuencias pueden ser aún más graves, dado que los adolescentes pasan por un proceso de aceptación y usan su cuerpo como carta de presentación social. El sobrepeso y la obesidad disminuyen la seguridad de los jóvenes y la probabilidad de aceptación del grupo, lo que puede dar lugar a múltiples problemas emocionales.

¿Qué hacer cuando hay sobrepeso?

Generalmente los padres, cuando detectan que su hijo/a tiene sobrepeso, suelen acudir a un endocrino, quien le pauta una dieta hipocalórica. De esta manera, el niño cambia un tiempo lo que come, pero lo verdaderamente importante es producir cambios en la conducta alimentaria.

Lo prioritario en general, no es reducir la cantidad de la ingesta sino trabajar sobre los planes de la alimentación, siendo conscientes de que nuestra conducta alimentaria es fundamental y por ello debemos dar prioridad a la planificación de la misma, dentro de nuestras actividades diarias.

Una adecuada conducta alimentaria, implica, además de una buena planificación y una buena elección de los alimentos:

  • Hábitos adecuados durante las comidas: sentados a la mesa, sin distracciones (tablet, TV). Debemos educar en la toma de conciencia de lo que está comiendo, pues esto tiene un papel fundamental en aspectos importantísimos como es la saciedad.
  • Tener un horario regular de comidas y evitar saltarse ninguna de las comidas principales.
  • Evitar utilizar la comida como premio (p.ej: prometer “chuches” o comida rápida si se portan bien). Debemos educarles en que la alimentación tiene un sentido y una finalidad.

En resumen, la conducta alimentaria es fundamental en el desarrollo de los menores y denota si hay una estructura o no en el funcionamiento de los niños/adolescentes.

Si en algún caso los padres observan que sus hijos tienen conductas alimentarias inadecuadas, porque comen en exceso y/o tienen sobrepeso u obesidad, y no logran que sus se adhieran a unos hábitos adecuados, conviene consultar con un especialista.

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