•       Cuando llegas a casa tras una larga jornada de trabajo, ¿Prestas atención a las demandas de tus familiares o por el contrario sigues atendiendo al móvil o pensando en temas laborales?

•       Cuando te das cuenta que no les prestas atención, ¿eres capaz de olvidarte de eso en lo que estás pensando o por el contrario no puedes dejar de darle vueltas?

Para contestar estas preguntas lo mejor es que sigas leyendo este post. Intentaremos explicarte cómo el mindfulness puede hacer, si eres constante en realizar unos ejercicios básicos, que prestes más atención y mejores tu calidad de vida.

QUÉ ES MINDFULNESS

El Mindfulness es la capacidad para conseguir atención de forma reflexiva sobre lo que ocurre a nuestro alrededor en el momento presente. Es promover la conciencia plena sobre los sentimientos y emociones que tenemos sin valorarlos ni juzgarlos, simplemente tenemos que observarlos.

Por tanto, para “estar atento” con Mindfulness tendríamos que:

–  Estar despiertos.

–  Centrados en el presente.

–  Sin juzgar nuestra experiencia.

–  Con una intención clara de dirigir nuestra atención hacia la percepción sensorial.

–  Observando nuestra mente y cuerpo eligiendo a qué atender y a que no.

El mindfulness:

•       Mejora nuestra atención focalizada.

•       Aumenta nuestra capacidad de procesamiento de la información, siendo más capaces de comprender lo que ocurre.

•       Mejora nuestra memoria de trabajo, somos más capaces de retener información a corto plazo.

•       Mejora la flexibilidad cognitiva y la fluidez verbal.

LA TÉCNICA

La técnica en la que se basa el mindfulness es la relajación y meditación.

No buscamos en la relajación  una estrategia de afrontamiento cuyo objetivo sea aliviarnos de un malestar si no como una forma activa de centrarnos en nuestras sensaciones corporales y mentales para poder realizar mindfulness.

Es necesario adquirir práctica en este entrenamiento puesto que tu atención tenderá al “vagabundeo”, y te llevará directamente hacia otros asuntos.

        ¡Respira!: realiza ciclos de respiraciones profundas y repasa tu cuerpo. Atiende únicamente a las sensaciones corporales que trae cada inspiración.

        ¡Párate!: haz una pausa a lo largo del día, y toma conciencia de tu cuerpo, tus pensamientos, tus emociones.

        ¡Desconecta para conectar!: desconecta tu piloto automático y realiza una actividad tomando plena conciencia de lo que estás haciendo. Olvida la multiprogramación y proponte hacer una sola cosa observando si la experiencia es más enriquecedora: puede ser lavarte los dientes,  ducharte, cocinar, etc.

        ¡Aquí y ahora!: Ten conciencia de tu ritmo personal, sé más flexible y saborea el momento. Disfruta de cada uno de los instantes en los que estés haciendo cosas. Muchas veces nuestros modelos mentales nos hacen juzgar determinadas actitudes de otras personas.

        ¡Sé generoso!: Para promover una experiencia satisfactoria de mindfulness debemos cultivar la empatía, generosidad y amabilidad con los otros. Sabiendo ponerles límites, pero también escuchándolos atentamente y generando experiencias positivas y de cuidado.

        ¡Relájate!: recupera el equilibrio emocional. Es necesario que limites los conflictos y le des la importancia justa a los problemas. Promueve la resiliencia o tu capacidad para reponerte de los daños emocionales.

Cuídate y como diría un poeta sufí: “Ayer era inteligente porque quería cambiar el mundo, hoy soy sabio porque he decidido cambiarme a mí mismo”. www.psikids.es