Ante un momento de elevado impacto vital como la decisión de los progenitores de finalizar su relación de pareja resulta comprensible que surjan miedos y dudas. Evidentemente, según el momento evolutivo en el cual se encuentre el niño o niña, se observará una diferente capacidad para afrontar y gestionar la situación. Pero ¿hay alguna edad en la cual el impacto emocional sea menor?, ¿esperar a algún momento específico de la evolución de los niños para tomar la decisión de separarse puede beneficiar a los niños?

Ante estas cuestiones lo más importante es ver el impacto emocional en que etapa del desarrollo. Siguiendo a Autores como Wallerstein quien realizó una descripción clínica sobre la reacción de los menores ante el divorcio de sus padres según la edad, definimos los siguientes indicadores para valorar la ayuda que el niño o niña puede necesitar:

En la etapa preescolar, que comprende de 0 a 6 años, los niños tienden a experimentar un elevado malestar, ya que aparece un profundo miedo al abandono. Es probable que en esta etapa aparezca regresión en algún hito del desarrollo, como por ejemplo en el control de esfínteres o en el desarrollo del lenguaje. Poseen una escasa capacidad para entender el concepto de divorcio, ya que es un concepto abstracto. Por este motivo, es frecuente que aparezcan sentimientos de culpa. Este malestar también es probable que se manifieste a través de un aumento de la irritabilidad.

Los niños en edad escolar, de los 6 a los 12 años aproximadamente, suele presentar un nivel moderado de bajo estado de ánimo, ante una realidad que no controlan, no depende de ellos y que no manejan. Echan de menos al progenitor que ven con menos frecuencia y tienden a esperar el regreso del mismo. En general, tienden a percibir el divorcio como un rechazo hacia ellos y teme verse reemplazados, tanto por nuevas parejas de sus progenitores como por la presencia de hijos de las nuevas parejas de sus padres. Por tanto, el temor también suele ser una emoción frecuente ante el divorcio en esta etapa.

Durante la preadolescencia, a partir de los 12 años aproximadamente, la reacción de los niños o niñas ante la noticia de la separación, se suele manifestar mediante una profunda expresión de enfado y una tendencia a culpabilizar a uno de los progenitores. Por tanto, pueden aparecer sentimientos más polarizados ante los progenitores, que pueden ir cambiando a lo largo del proceso y depender de variables como la conflictividad entre los progenitores o la hostilidad asociada al proceso de ruptura. En esta etapa evolutiva es más frecuente que aparezca síntomas somáticos.

La adolescencia, a partir de los 14 o 15 años aproximadamente, en general, aunque se sienten profundamente tristes y con ansiedad, comprenden cognitivamente mejor el concepto de divorcio. Además poseen mayor desarrollo cognitivo y emocional, y poseen más recursos de afrontamiento como el apoyo de sus iguales o de otros adultos, con quienes podrán expresar sus dudas y temores y poder así procesar los acontecimientos. Sin embargo, también debemos tener en cuenta, que al ser la adolescencia una etapa de profundos cambios personales y relacionales, supone una gran vulnerabilidad en el desarrollo de esta fase.

Aunque son muy numerosas las variables que pueden condicionar el impacto emocional es importante tener en cuenta los aspectos señalados sobre la diferente expresión emocional en función de la etapa evolutiva ya que sabiendo dónde se encuentra el niño, el padre podrá adoptar unas u otras estrategias.

Dra. Isabel Morales Gil, Psicóloga.

Autolesiones en adolescentes
Síndrome de Alienación Parental

¡Suscríbete a nuestro blog para no perderte nada!

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a Escuela de Padres by PsiKids y recibir notificaciones de nuevas entradas.

1
Hola ¿En que podemos ayudarte?
Powered by