Los pensamientos constantes acerca del futuro o las vivencias pasadas son ejemplos de ideas recurrentes que inundan nuestra mente, volviéndose abrumadoras.

“¿Qué va a pasar conmigo?”.

“¿Qué voy a hacer con mi trabajo, con mi familia?”.

“¿Cómo puedo olvidar lo que ha pasado?».

“¿Cómo voy a superar esto?”.

Estas ideas hacen que las personas tengamos un diálogo interno que provoca malestar, miedo, irritación, ira o frustración… Una gama de sentimientos con connotaciones negativas implícitas.

Estas vivencias son distintas en cada uno de nosotros, así como su afectación. Sin embargo, lo importante es cómo solventamos ese problema, esa emoción abrumadora. Es inevitable sentirlo, lo opcional es permitir que nos afecte de forma irracional.

Ante estas situaciones, es importante trabajar lo que nosotros llamamos la consciencia plena, capacidad que poseemos las personas para ser conscientes del momento presente, de nuestras emociones, nuestros sentimientos y nuestros pensamientos.

Ser capaz de focalizar nuestra atención en las sensaciones corporales, ponerles nombre, definirlas, para ser conscientes de cómo nos sentimos ahora mismo. Calmamos nuestro nivel de procesamiento emocional y cognitivo que está provocando centrarnos solo en las preocupaciones. Nos ayuda a darnos cuenta de nuestros patrones desajustados, ralentizamos todo para estar presentes en el aquí y en el ahora.

Es importante que uno mismo estudie sus patrones de comportamiento, sus actos y sus pensamientos, para que en la vida diaria sea más fácil anticipar estos pensamientos, esta frustración, incertidumbre o malestar que provoca una activación descontrolada del cuerpo.

Según estas premisas, es importante que nos ayudemos en esos momentos de inestabilidad o cuando nos sentimos desbordados. Para ello, ofrecemos unas pautas de actuación para familias, animando a la estucha activa, el desarrollo de la empatía y la capacidad de introspección de uno mismo.

– Animar a estar en el presente, lejos de las ansiedades del pasado o del futuro, haciéndose consciente de sus sentimientos en el momento presente.

– Observar solo la experiencia presente, cómo se siente, qué piensa, cuál es su comportamiento ahora.

– Regulación de las emociones, intentando calmar la ansiedad sobre los aspectos más preocupantes tanto de su pasado como del futuro.

Por último, y no menos importante, animar a la realización de actos de triunfo, expresar los logros de manera positiva.

Niños y Teletrabajo
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