¿Ves que tu hija está perdiendo peso de manera acelerada? ¿Manipula los alimentos y tiene cambios en la forma de comer? ¿Notas que comienza a aislarse de sus grupos de amigas? Aquí te daremos toda la información que necesitas para saber si te encuentras ante un trastorno de la conducta alimentaria.

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria son una serie de trastornos que se caracterizan por alteraciones que se relacionan con la actitud y el hábito de comer.

Los más comunes son la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa. La prevalencia actual de los Trastornos de la Conducta Alimentaria es del 0,5 al 3%, y se sabe que de las personas que tienen este tipo de trastornos son mujeres adolescentes en un 90-95% de los casos, siendo el rango de edad de mayor riesgo entre los 14 y 18 años.

Por otro lado, se sabe que la Anorexia Nerviosa a largo plazo acarrea una mortalidad del 20% de los 20 años, debido principalmente a inanición, suicidio y muerte súbita por causa cardiaca. Por ello, es fundamental la detección de este tipo de trastornos de cara a que se lleve a cabo el correcto tratamiento.

Estos son los signos que indican que tu hijo o hija podrían estar desarrollando un Trastorno de la Conducta Alimentaria:

Altos conocimientos en nutrición. Tener altos conocimientos en nutrición de los alimentos, de cara a tener un control de todos los alimentos que ingiere.

  1. Manipulación de los alimentos o cambios en la forma de comer. Comienza a eliminar alimentos que antes comía con normalidad de la dieta de manera progresiva. También pueden observarse variaciones en las cantidades de la comida.
  2. Evitación de comidas familiares. En numerosas ocasiones, tienden a evitar comidas familiares que antes se daban con normalidad. También es frecuente que mientan sobre los lugares o personas con las que dicen que van a comer.
  3. Irritabilidad ante la comida.
  4. Control y supervisión de la alimentación en casa. El control de la alimentación se produce también con toda la de la casa y no únicamente con la que ingieren.
  5. Obsesión por la báscula. La báscula se convierte en el mayor aliado y acude a ella con mucha frecuencia (al menos una vez al día).
  6. Acude al baño después de cada comida. Podría indicar que se producen conductas purgativas tras las comidas.
  7. Aumento de ejercicio y de actividades físicas. Incremento excesivo de actividades físicas asociado a un malestar significativo cuando dicho ejercicio no se puede llevar a cabo.
  8. Dietas muy estrictas. Es frecuente observar dietas en la población adolescente. La diferencia entre una dieta común y un posible indicador de un Trastorno de la Conducta Alimentaria es que, en estos casos, las dietas están ligadas al elevado control de la alimentación que se ingiere, incluyendo “alimentos prohibidos”, irritabilidad ante dichos alimentos y elevado malestar.
  9. Cambios en el peso corporal. Generalmente, se produce una disminución significativa en el peso corporal de manera acelerada.

Es importante tener en cuenta que para sospechar de un Trastorno de la Conducta Alimentaria, han de darse la mayoría de estos factores en conjunto, y no de manera aislada.

Educando a Padres
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