Enseñar a nuestros hijos e hijas a que sean independientes y autónomos es una tarea fundamental en la educación y en el desarrollo personal del niño. A partir de los dos años, los niños y niñas empiezan a valerse por sí mismos. Ayudarlos en este afán primario de independencia y autonomía es clave para su futuro.

Familia

Pero ese camino de adquisición de mayor autonomía se va consiguiendo poco a poco y a lo largo del mismo, el niño va encontrando referentes en su entorno familiar y educacional. Por eso, la ayuda de los padres y educadores es vital de cara a una integración adecuada de autonomía y responsabilidad en el esquema psicológico del niño en ese difícil trayecto.

La familia constituye así una institución esencial para el niño, actuando como agente de socialización.

Las muestras de afecto e interés de los padres en esta etapa de búsqueda de la autonomía, así como la comprensión con los errores que cometa el niño, deben ser tratados en el contexto de un clima de corrección y comprensión que impida crear en el niño y en la niña una imagen de fracaso y temor.

Una buena estrategia para favorecer la autonomía de nuestros hijos e hijas podemos sintetizarla en dos claves de intervención, dentro de un contexto adecuado de afecto y cariño familiar:

  1. Corrección de las faltas que se adviertan
  2. Comprensión de los fallos que cometan

Escuela

Además, también es importante el papel de la escuela en este proyecto. La escuela es otra institución responsable de la educación y que tiene que ir de la mano con la propia familia.

En este sentido, la escuela y la familia repercuten directamente en la capacidad de fomentar la autonomía y la responsabilidad de los niños y niñas, por lo que ambos agentes deben trabajar conjuntamente y de forma cooperativa.

Por eso, es aconsejable que los padres:

  1. a) tengan encuentros con el profesorado
  2. b) asistan activamente a las reuniones escolares
  3. c) participen en las actividades educativas durante el curso escolar

Entorno Social

Ahora bien, no sólo la familia y la escuela proyectan una importante función en la búsqueda de autonomía y responsabilidad. También es básico en esta tarea lo que podemos llamar el entorno social. En el período de los 6 a los 8 años, los niños y niñas experimentan un cambio importante en las relaciones que se producen entre ellos.

En esa etapa van apareciendo situaciones que van a vertebrar, de forma decisiva, su capacidad futura de autoestima y su comportamiento en la responsabilidad personal.

Algunas de estas situaciones pueden ser:

  1. Vincular lazos de amistad
  2. Empezar a compartir pequeños secretos con sus amigos
  3. Participar en discusiones y enfrentamientos con otros
  4. Sufrir decepciones y temores

Ante dichas situaciones habrá que estar atentos al desarrollo de tales vivencias e intervenir sólo en los casos en que se aprecie que la situación que vive el niño o niña rebasa su capacidad de autonomía para resolver la situación que vive y, posteriormente, explicarle con claridad, sobre todo en los supuestos de amistades no aconsejables, nuestros de motivos de actuación.

Redes Sociales

Finalmente, en este ámbito hay que estar, especialmente, vigilante en la relación de nuestros hijos e hijas, con lo que llamamos redes sociales (Facebook, Instagram…), tan presente en la sociedad actual.

Estas redes sociales favorecen muchas ventajas educativas e informativas, pero también tienen el peligro de que un mal uso de ellas puede crear problemas, a veces graves. Por ello, es conveniente:

  1. Instalar programas de control parental o filtros cuando los niños son pequeños
  2. Educarlos en el respeto a la información que observen
  3. Establecer un horario de conexión que evite interferencias con sus estudios o tares en el hogar
  4. Realizar las conexiones a internet en un lugar común de la casa
  5. Recomendarles que no compartan información privada, fotografías o videos con nadie que conozcan a través de la red
  6. Evitar que queden con personas que hayan conocido a través de la red, sobre todo en lugares u horas extrañas
  7. Hablar con ellos para conocer lo que ven o con quien se relaciona en las redes

Concluyendo, sabemos que una adecuada autonomía y responsabilidad favorecerá en nuestros hijos e hijas una estabilidad emocional y una autoestima que le permitirá en las etapas posteriores enfrentarse a los retos que le plantee la sociedad.

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