¿Cómo detectar si nuestros hijos, niños o adolescentes, tienen ansiedad?

Por Diana Tomaino. Psicóloga en Psikids El Viso.

La sociedad en la que vivimos presenta unas características muy particulares: un ritmo excesivamente acelerado, exigencias cada vez más altas y demandas inabarcables.

Rutina frenética y Ansiedad.

Podemos verlo cada vez que salimos a la calle por la mañana, vemos como familias enteras corren para llegar a tiempo al colegio. A las 17:00 los niños salen rápidamente del colegio y, con la merienda a medio terminar, están ya cambiándose para empezar sus actividades extraescolares.

Después, sin perder un segundo de tiempo, vuelven a casa para comenzar sus clases particulares de idiomas y, luego, ponerse a hacer la tarea del día siguiente antes de ducharse, cenar e irse a la cama para descansar para el nuevo día que les esperará a la mañana siguiente.

Esta rutina influye directamente en el nivel de ansiedad de nuestros hijos.

Consecuencias de la hiper exigencia.

Esto claramente repercute en los más pequeños de forma más intensa, dado que no tienen desarrolladas todas las capacidades y recursos que poseen los adultos.

En los niños, estos efectos se ven claramente en el área escolar. La presión que sienten los alumnos por obtener un buen rendimiento escolar puede provocar en ellos una exacerbación de la ansiedad.

Cada vez con mayor frecuencia, se observa en algunos estudiantes, signos claros de alteraciones emocionales provocados por experiencias de la vida cotidiana. En las escuelas, la conducta disruptiva y la agresividad emergen de manera sorprendente.

Asimismo, los efectos colaterales de la ansiedad pueden verse también en otros ámbitos, como por ejemplo en casa.

Hay niños que empiezan a comportarse peor, contestan de forma inadecuada, se encuentran alterados, más nerviosos y movidos de lo normal, no quieren obedecer o ponerse a hacer las tareas y los padres no son capaces de comprender bien que es lo que les está sucediendo a sus hijos.

Muchas veces los padres acuden a consulta, comentando que ya no saben que hacer, que lo han intentado todo y no entienden que es lo que le pasa a su hijo, que, de repente, se ha vuelto desobediente y nervioso.

Este tipo de conducta puede también ser síntoma de que el niño esté sufriendo un alto nivel de estrés y ansiedad por sentirse sometido a una alta exigencia en su vida cotidiana, no siendo capaz de auto gestionarse por ausencia de los recursos adecuados.

La adolescencia ya es estresante en si misma.

Todo esto, cuando llega la adolescencia puede incluso manifestarse de forma más explosiva, ya que en este momento evolutivo los chicos se encuentran con dos nuevos estresores a los que deben aprender a hacer frente: los cambios físicos y las relaciones sociales.

En la era actual, los cánones de belleza y éxito son extremadamente altos y esto es algo en lo que los adolescentes se ven inmersos de golpe al entrar en ese momento de su vida.

Síntomas de ansiedad excesiva en niños y adolescentes.

Y ahora que somos conscientes, ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo detectamos si nuestros hijos tienen ansiedad?

La forma en que se manifiesta la ansiedad puede variar según la edad::

–          Preocupaciones excesivas en su magnitud.

  • Por ejemplo: Reacciones de llanto y angustia desmedidas de un niño ante la separación de sus padres, timidez marcada, etc.

–          Problemas de conducta.

  • Los niños más mayores pueden presentar problemas de conducta como oposicionismo o actitudes desafiantes, menor rendimiento escolar y reacciones corporales como taquicardia, falta de aire, sudor, dolores de cabeza o de tripa.

–          Conductas de riesgo.

  • Los adolescentes suelen enmascarar su ansiedad bajo conductas de riesgo, distintas formas de violencia, consumo de sustancias, depresión y autoagresiones.

Toda demanda del ambiente que crea un estado de tensión o amenaza y que requiere de cambio o adaptación, puede provocar trastornos de ansiedad en nuestros hijos. En todo caso, si tiene sospechas de que a su hijo le pueda estar pasando algo, no dude en acudir a un especialista para que pueda valorar la situación y orientarle.

Referencias:

  • Janin, B. (2008). Encrucijadas de los adolescentes de hoy. Cuestiones de infancia, 12, 17-31.
  • Jeammet, P. (2009). El yo frente a la libertad. Evolución social y adolescencia. Revista de psicopatología y salud mental del niño y del adolescente,13, 31-40.
  • Morris, C.H. (1997). Psicología. México D.F.: Prentice Hall.
  • Sandín, B. (1997). Ansiedad, miedos y fobias en niños y adolescentes.
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