¿A quién no le ha sucedido en alguna ocasión tener que hablar con sus hijos de una enfermedad de un familiar o de la separación de los padres y no saber cómo hacerlo?

En las siguientes líneas intentaremos aportar ideas para elegir la mejor forma de transmitir a nuestros hijos noticias importantes de la familia, para que conlleven el menor impacto emocional y la mejor aceptación del tema posible.

La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras. Rousseau

Los primeros puntos que deberíamos tener en cuenta antes de realizar cualquier comentario hacia los niños serían:

  • Un niño no es un adulto: Aunque parezca obvio, en ocasiones tenemos que darnos cuenta de la edad del niño que tenemos enfrente para poderle dar la noticia. Cada etapa del crecimiento está determinada por una etapa del desarrollo y es fundamental que nuestro mensaje sea entendido por el niño según su momento evolutivo.
  • Distinguir la noticia: No es lo mismo una noticia que va a cambiar a la familia en positivo: nacimiento de un hermano/a o la adopción de una mascota; a una noticia que va a afectar de modo negativo a nuestro funcionamiento familiar: hay que hospitalizar a mamá, nos vamos a separar o la abuelita está enferma.
  • Valorar el impacto que la noticia va a tener en la vida de los niños: Va a suponer un enfrentamiento diferente para los niños si les vamos a regalar una mascota, que es algo a priori divertido, que si la noticia que les vamos a transmitir es que el abuelo que vive con nosotros va a morir.

De qué forma amortiguamos ese impacto en los niños y cómo lo abordamos es el tema de nuestro post.

Para dar una noticia de impacto negativo en la familia a nuestros hijos:

  • Hazlo sencillo: ya decía Einstein que, “si no sabes explicar algo de forma sencilla es que no lo entiendes del todo”. Dependiendo de la edad del niño intenta adecuar tus palabras para que entienda la noticia lo mejor posible sin engañarle.
  • Mantente sereno: cuando los niños ven que sus padres se preocupan ellos lo hacen también puesto que imitan cualquier comportamiento o reacción que nosotros tengamos ante un temor, enfermedad o pérdida. Dentro de lo posible intenta mantener la calma frente a la noticia que hay que trasmitir.
  • Háblales de lo que sientes tú: algunas veces nos sentimos vulnerables manifestando a nuestros niños nuestras emociones. Es necesario explicarles que nosotros tenemos emociones y cómo nos enfrentamos a ellas; si tenemos miedo qué estrategias usamos para vencerlo, o si estamos alegres qué hacemos para seguir sintiéndonos así de bien.
  • Limítales el contenido de la noticia: en ocasiones hay noticias que a nosotros nos desbordan por lo que implican de organización y afectación emocional, que no nos percatamos que abrumamos a nuestros hijos. Cuéntale sólo lo necesario para que lo comprenda. No hace falta hacerle partícipe del mundo adulto.
  • Elige el momento: tan malo es transmitir una noticia con mucho tiempo de antelación como darla casi antes del suceso en cuestión. Hay que elegir el momento más idóneo para dar una mala noticia para que los niños tengan tiempo de asimilarla, pero no con demasiado tiempo para anticiparse y generarles incertidumbre.
  • Ofréceles mensajes tranquilizadores: a pesar de la negatividad de la noticia debemos mantener una “ventana” abierta a un posible desenlace positivo o a un bienestar para nuestro ser querido (que deje de sufrir, que sea más feliz), aunque eso suponga que ya no vaya a estar.
  • Responde a sus preguntas: cuando hemos resuelto hablar de la noticia y hacer partícipes a nuestros hijos de ella, pensamos que ya está dicho y no se va a hablar más de él…y es un error. Tenemos que dar la oportunidad a que nuestros hijos nos pregunten sobre este tema intentando calmar su inquietud cuando ésta surja.
  • Dale un espacio en el que pueda expresarse: unido con el punto anterior es importante que observemos las reacciones verbales y no verbales de los niños, y les demos un espacio en el que poder expresar lo que sienten de forma segura en el que puedan encontrar alivio a su propio malestar.

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