¿Cómo ayudar a tu hijo cuando se muere su mascota?

Por Beatriz Martínez. Psiquiatra en Psikids El Viso.

Para muchos niños la primera experiencia real de una pérdida es la muerte de su mascota. Cuando esto sucede, los niños necesitan consuelo, respaldo y que se les brinde afecto en vez de caer en dar explicaciones complicadas.

Dependiendo de su edad y nivel de desarrollo, los niños van a reaccionar de manera diferente. De los 3 a los 5 años, los niños ven la muerte como algo potencialmente reversible. Entre los 6 y los 8 años, comienzan a desarrollar una comprensión más realista sobre la naturaleza y consecuencias de la muerte. En general, no es hasta los 9 años de edad cuando los niños entienden en su totalidad que la muerte es permanente y final. Por eso, a los niños muy pequeños se les debe decir que cuando un animal se muere, se deja de mover, ya no puede oír ni ver y no se va a volver a despertar. A veces necesitan que se les repita varias veces esta explicación.

¿Cómo explicarles que su mascota ha muerto?

Hay muchas formas diferentes para que los padres puedan explicarle a sus hijos que se ha muerto su mascota. A los niños les ayuda estar lo más cómodos posibles y el decírselo en un ambiente familiar (cogerles las manos, usar una voz calmada o ponerles el brazo alrededor de ellos). Lo más importante es ser sincero cuando se le dice al niño que su mascota ha muerto. Intentar proteger al niño con explicaciones vagas o inexactas, puede ser peor a la larga y acabar creándole ansiedad, confusión y desconfianza.

A menudo después de esta conversación, los niños tienen preguntas del tipo: ¿Por qué se ha muerto? ¿Ha sido culpa mía? ¿A dónde va su cuerpo? ¿Lo volveré a ver si lo deseo mucho y me porto muy bien? ¿Puedo hacer que mi mascota vuelva? ¿La muerte dura para siempre? Es muy importante contestar a estas preguntas de manera sencilla y sincera. Son muchas las emociones que los niños pueden experimentar cuando se muere su mascota: tristeza, ira, temor, negación, culpabilidad, etc. No es raro que se muestren celosos de los amigos que todavía tienen sus mascotas.

Es importante, cuando sea posible, despedirse.

Si el animal enferma o se está muriendo, es importante sacar tiempo para hablar con el niño sobre sus sentimientos. Siempre que sea posible, es de gran ayuda que el niño le diga adiós a su mascota antes de que ésta muera. Los padres pueden servir de modelo al compartir sus sentimientos con los niños, y así permitir que se den cuenta de que es normal echar de menos a su mascota.

Al igual que los adultos cuando experimentan un duelo, los niños necesitan que se les dé tiempo para recordar a sus animales. Poder hablar sobre su mascota con amigos y familiares es de gran ayuda para ellos. Cada niño tiene que sentir la pérdida a su manera, y puede que quiera enterrar a su mascota, llevar a cabo un acto conmemorativo o tener una ceremonia. Otros niños prefieren escribir historias o hacer dibujos. No siempre es recomendable reemplazar al animal muerto enseguida.

La muerte de una mascota, puede hacer que el niño recuerde otras pérdidas dolorosas, o eventos inquietantes. Un niño que parece estar abrumado por la pena y no es capaz de funcionar en su rutina normal, se puede beneficiar de una evaluación por un psiquiatra de niños y adolescentes u otro profesional de la salud cualificado.

Adaptado de: The American Academy of Child and Adolescent Psychiatry.

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