Ya hemos hablado en varias ocasiones sobre qué es la ansiedad y cómo puede afectar a los menores. Hoy vamos a abordar el tema desde una perspectiva práctica: el objetivo de este post es ofrecer a los padres pautas para el manejo de situaciones en las que tus hijos experimentan ansiedad.

Para poder ayudar a nuestros hijos/as a afrontar aquellas situaciones que les producen ansiedad, es fundamental ser conocedores de:

  1. Cuáles son exactamente aquellas situaciones que le crean malestar.
  2. Qué síntomas de ansiedad padece: cognitivos (preocupaciones, pensamientos negativos), conductuales (escape, evitación), somáticos (malestar gástrico, mareos, temblores, etc.)
  3. De qué forma afronta el niño/niña dichas situaciones, es decir, qué recursos y estrategias de afrontamiento tiene.

Para ello es necesario fomentar el establecimiento de una comunicación fluida que permita una identificación y expresión emocional adaptativa:

  • Permitiendo el desahogo y expresión de sus preocupaciones, dudas y sentimientos. No forzarle a hablar y estar disponibles cuando él/ella lo necesite. Ante la negativa a hablar de algo es preferible no insistir, ya que eso solo hará que se niegue con mayor rotundidad. En estos casos lo mejor es hacerles saber que estamos dispuestos a escucharles cuando nos necesiten. Es importante comprender lo importante que para el niño/niña es esa situación. No hay que restar importancia a acontecimientos que para un adulto pueden resultar intrascendentes.
  • Respetando sus sentimientos. Muchas veces la ansiedad va acompañada de vergüenza por parte de quien la padece al no poder controlar los síntomas. Es muy importante dar validez y legitimar los sentimientos del niño/niña, abordando el tema con naturalidad y evitando los tabúes. Es decir, hacerle saber que le comprendemos y le respetamos. El niño/niña debe sentir que sus sentimientos son válidos y que no se le juzga por ello. Dar validez a los sentimientos no es igual que estar conforme con ellos. De manera que si percibimos miedo ante una determinada situación, le escucharemos y nos mostraremos dispuestos a ayudarle, pero animándole a enfrentarse a lo que teme.
  • No haciendo preguntas que sugieran una respuesta. Es conveniente evitar hacer preguntas cerradas que sugieran una determinada respuesta. Por ejemplo, en lugar de preguntarle: “¿Estás preocupado por este examen tan importante?, ¿te lo has preparado bien?”, hacerle una pregunta más abierta como “¿Cómo te encuentras?, ¿hay algo que te preocupe?”.

¿Qué hacer cuándo percibimos que nuestros hijos/as sufren ansiedad?

En los momentos en los que percibimos que el niño/niña sufre ansiedad, ya sea porque él/ella mismo lo menciona o porque observamos alguno de los síntomas, es fundamental tener en cuenta que:

  • El objetivo es que el niño/niña aprenda a controlar la ansiedad, no eliminarla. Le apoyaremos recordándole las estrategias que ha aprendido. Si la situación lo permite, actuaremos como guía externa (por ejemplo, ayudándole a contar los tiempos en la respiración)
    La mejor manera de ayudar a los niños a superar su ansiedad es ayudarles a aprender a tolerarla lo mejor que puedan. Con el tiempo, la ansiedad irá disminuyendo.
  • No evitar ciertas cosas simplemente porque le causan ansiedad al niño/niña. Ayudar a los niños a evitar las cosas que les dan miedo hará que se sientan mejor a corto plazo, pero a costa de reforzar su ansiedad a largo plazo.
  • Animarle a que se enfrente con lenguaje positivo pero realista (ante el miedo a hablar en público, en lugar de decir “lo vas a hacer perfecto”, “sabes cómo relajarte, recuerda que puedes controlarlo…”
  • Actuar como modelos de conducta y afrontamiento: los niños/as aprenden a actuar y a afrontar los problemas imitando y adoptando como propios los modos de actuación de personas cercanas a ellos. Debemos dar ejemplo de cómo controlar la ansiedad de forma sana. En lugar de fingir que no experimentamos estrés ni ansiedad, permitamos que los niños vean que se sabemos controlarla, tolerarla.
  • Trabajar los pensamientos o creencias disfuncionales sobre situaciones que le crean inquietud. Esto es, los pensamientos catastrofistas o negativos acerca de lo que puede ocurrir (“se van a reír de mí, lo voy a hacer fatal, no voy a poder controlarlo…”), sustituirlos por pensamientos más funcionales (“voy a intentar hacerlo lo mejor que pueda, si sigo respirando la ansiedad irá descendiendo…)
  • Reforzar su autoestima: un factor esencial en la motivación y el desarrollo de cualquier persona es tener una buena autoimagen. Sus padres aquí tienen un papel muy importante reforzando los logros que vaya consiguiendo.
  • Es fundamental decirle que apreciamos el gran esfuerzo que está haciendo.
  • Antes de enfrentarse a una situación temida, es importante pactarlo previamente si se observa que está nervioso. Que el niño/niña se tome su tiempo para poner en marcha las estrategias aprendidas y pueda comprobar cómo desciende la ansiedad. En el momento en qué esté preparado, se le puede decir: “cuando estés listo, adelante”. Que sienta que él/ella decide afrontarlo en lugar de sentirse “empujado” a ello.

Si el malestar del niño/niña es excesivo y/o desproporcionado y los padres consideran que está afectando a su funcionamiento en el colegio y/o en otros ámbitos de su vida, lo recomendable es acudir a un especialista.

En Psikids, contamos con psicólogos/as especializados en psicoterapia infantil, así como en el abordaje de trastornos o problemas de ansiedad en niños y adolescentes.

¿Qué diferencia hay entre adaptación curricular significativa y no significativa?
La importancia de aprender jugando

¡Suscríbete a nuestro blog para no perderte nada!

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a Escuela de Padres by PsiKids y recibir notificaciones de nuevas entradas.

1
Hola ¿En que podemos ayudarte?
Powered by