Los celos entre hermanos son normales, son  muy difíciles de evitar y los padres deben manejar esa emoción que, con el tiempo, desaparecerá.

Se podría definir como un “estado subjetivo caracterizado por una sensación de frustración al creer que ya no se es correspondido emocionalmente por los padres o, al menos, con la intensidad y frecuencia que se desea o necesita”.

Generalmente empieza con la llegada del nuevo hermano/a. Al principio el niño experimenta una gran alegría y excitación ante la llegada del nuevo compañero de juegos. Sin embargo ante los cambios en la dinámica familiar con los días comienzan a sentir celos. Cada niño se comportará de diferente manera, según su temperamento, su edad y de si es su primer hermano o no.

Su conducta suele empeorar y ser más regresivo, incluso con conductas infantiles de imitación del hermano pequeño. Por ejemplo volver a hacerse pis por las noches, o querer utilizar de nuevo el chupete.  Puede haber cambios en la manera de expresarse. La alimentación también puede verse afectada siendo los niños más selectivos con la comida.

¿Qué pueden hacer los padres?

  • Lo primero es tener una gran dosis de cariño y paciencia con el niño/a. Es fundamental crear un ambiente de equilibrio en el trato entre hermanos. Dedicar más tiempo al juego en familia ayuda en esta tarea; se estrechan lazos y se facilita la comunicación entre los miembros.
  • Es fundamental no comparar a los hermanos; las comparaciones afectan al auto-concepto del niño, se establecen etiquetas y por ello hay más riesgo de herir sensibilidades. Es mucho más efectivo resaltar la conducta positiva que las recriminaciones.
  • Cuando aparezca la conducta de celos es mucho más eficaz la retirada de atención; si lo que busca el niño es precisamente atención, ésta debería estar ligada a las situaciones cuando se porta bien.
  • Puede ser útil también utilizar privilegios y ventajas para el hermano mayor, como por ejemplo, acostarse un poco más tarde o poder realizar actividades. Otra posibilidad es involucrar al niño en el cuidado del hermano menor (por ejemplo, en el baño o la comida). Si el niño no le interesa, se le respeta pero al menos no se sentirá excluido.

Las relaciones entre hermanos tienen su propia dinámica. Con un buen ambiente familiar, es cuestión de tiempo que estos problemas se superen.

¿Cuándo sería necesaria la intervención del profesional?

Cuando la respuesta de celos es exagerada, prolongada en el tiempo y cursa con gran malestar y deterioro en las relaciones familiares.

Y… ¿ no serán demasiadas extraescolares?
¿ Es tan mala el azúcar para los niños?

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